Acabo de recibir una llamada de Oriana, ya son las dos de la tarde, y obviamente me vine al club. Desde que llegué al apartamento me estuve arreglando para que Diego me viera muy linda hoy, este me pareció el trayecto más largo de toda mi vida, maldije millones de veces a cada semáforo que me hizo detenerme… Me parece increíble, pero me siento como si ésta fuese mi primera cita… No logro ocultar lo nerviosa que estoy.
Me cuesta creer que al fin tengo una cita con Diego, aun trato de convencerme de que es cierto, que estoy aqui, y que en sólo segundos lo volveré a ver…
- ¿No saludas, terrícola? -
- ¿Alan? ¿Qué haces tú aqui? -
- Vine a ver cómo te despido… Y cómo haces el ridículo con el tipo ese. -
- ¿No se supone que deberías estar en la oficina? -
- Debería, pero YA NO TENGO EMPLEADA. -
- No puedo creer que viniste al club sólo para burlarte de mi. ¿Y si yo hubiese ido a la oficina? -
- ¿Jaja eso es un chiste? Por Dios, Verónica!! Ambos sabemos que eso NUNCA iba a ocurrir. -
- De todas maneras, al menos la duda debiste tener… -
- Pues fíjate que no, te conozco muy bien. -
- En ocasiones como ésta, odio eso. -
- Bueno, ya que estamos aqui, entremos… Tu amorcito debe estar esperándote. -
- Un momento!! ¿Como me veo? -
- Ehh, linda falda. -
- Gracias!! -
- Lástima que te veas un poco gorda con ella… Pero bueno, Diego debe quererte como eres, aunque estés pasadita de peso… -
- Alan!! Yo no estoy pasada de peso. Lo dices para mortificarme… -
- ¿Y entonces para qué preguntas? Es muy difícil ser sincero contigo si siempre piensas que te miento cuando te digo que pareces una bombona de gas. -
- Alan!! Déjate de chistes… Si viniste a amargarme la tarde, puedes largarte. Después de todo ya me despediste. -
- No, quiero ver si valió la pena tu renuncia. Lo dudo, pero prefiero quedarme para que te ahorres la historia cuando llegues llorando a mi casa porque el individuo es un idiota. -
- Pues bien, quedate. Veamos si tienes razón. -
- Te veo muy confiada… Demasiado confiada… Tan confiada que, estoy seguro de que sólo disimulas porque estás aterrada. -
- ¿Aterrada yo? Que loco estás. -
- No tienes que fingir delante de mí. No logras engañarme… Pero mejor entremos, estoy ansioso por presenciar el espectáculo. -
- Si, entremos. -
- Por cierto, ¿Compraste pañuelos? Tu sabes, para la lloradera cuando tu cita fracase. -
- No, y dudo mucho que los necesite. Camina. -
¿Pañuelos? Dudo mucho que los necesite, ó al menos, eso espero…
- Mira, Verónica… Allá está Diego… -
- ¿Donde? -
- A tu derecha. Y te está mirando con ganas…-
- Si! Ya lo ví… -
- Y viene hacia acá… -
Bueno, Verónica. Ya es hora…
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Gracias por sus visitas y comentarios. Me alegra que después de mi regreso, siga manteniendo algunos lectores… Esperen la continuación de la historia en el próximo post. Un abrazo.
Uhhhhhhhhhh
me gustó
muy sencillo
y de lectura rápida
mmmmmmmm
bueno
jaja
ese sería mi comentario
cuídate y que estes bien
jajaja este alan se las trae… pa mi que termina enamorando a la vero… pero ella no se, debe echarse un chasco con el dieguito
mujujajaja…
Katyca…!!
Ese Alan me cae super bien… jeje es medio sincero el tipo. En cambio ese Diego, jum… me huele mal (debe ser por el sudor del tenis).
Bueno a esperar como reacciona el tenista al ver a la bombonita tan bien arreglada.
Saludos, un beso.
Hey!!!!…. Momentitooooooo!!!…
Que tienen contra los Dieguitos???… Si todos somos tan guapos y agradables!!!…
Ahhhhhh… Y ademas, olemos muy bien!!!… (Jajajaja…)
Me tienes pegado a la pantalla con la historia… Ya hasta parece telenovela!!!…
Mmmmmm… Me dio ganas de conocer a la tal Veronica… Oppps!!!… Casi me olvido que me esta esperando con esa “linda falda”!!!!… Jajajaja…
Saludos…
Las calles están solas, todas las puertas cerradas y el viento sopla fuerte silbando en los cristales. Parece que no hay nadie, la noche llega y en la tarde casi oscura, mis pasos se apresuran buscando algún refugio en tantas soledades.
No hay luces en las casas, no hay luces en la calle, no hay ruidos, no hay llantos, la ciudad quedó oscura y callada.
El viento cesó y comenzó el silencio, un silencio plano y afónico como en el mundo de los muertos.
Es tarde, estoy cansado, y sin embargo el sueño no llega. Estoy en una plaza con plantas y con flores, sin viento sin ruidos, sin olores.
El cielo oscuro no deja ver estrellas y siento que mi alma se ha quedado sola;
Por que! por que te fuiste sin decirme nada? sin dejar que te viese, sin verme en tu mirada?
Sin ti no puedo proseguir todo se nubla y todo es nada. No brillan las estrellas, no hay fuentes ni riachuelos, ni voces en el puente, ni luces en las casas, ni flores con olores.
Todo está opaco, siniestro , sumergido; Y como tu no estás, yo seguiré viviendo en este olvido.
Besos para tu alma.